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Chile: Colibrí ariqueño en peligro de extinción por aplicación de plaguicidas en cultivos agrícolas

(06/06/2008)

En 2002 la Unión de Ornitólogos de Chile (hoy Aves de Chile) alertó sobre el dramático descenso poblacional del picaflor (colibrí) ariqueño. Ahora está en peligro de extinción y una de las principales causas es la aplicación de plaguicidas en tomates en el valle de Azapa de Arica, Chile. También, el reemplazo de los árboles nativos donde obtienen su alimento, como el chuve y el chañar, por monocultivos agrícolas.

El picaflor ariqueño

En 2004 fue declarada ave símbolo de Arica por el municipio. En 2006, monumento natural de Chile por decreto presidencial. Y en julio 2007, una resolución de la secretaría de la Presidencia reconoció que no sólo es una especie vulnerable, sino que está en franco peligro de extinción.

Tantos reconocimientos de poco le han servido al picaflor de Arica (Eulidia yarrellii), el ave más pequeña de Chile y segunda entre los colibríes en miniatura del mundo. El Estado ha hecho poco por ella, admite el encargado de recursos naturales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de la región de Tarapacá, Víctor Valdivia.

Por ello, los ornitólogos, alarmados, tuvieron que comprar un predio de 50 hectáreas donde estaba el núcleo de la reproducción del picaflor de Arica. Ante la pasividad del Estado, decidieron cortar por lo sano y seis especialistas de la zona juntaron $150 millones para comprar el terreno que estaba destinado a la plantación de tomates.

En ello superaron 15 veces los recursos públicos invertidos en salvarlo.

La idea es mantener al predio como una reserva privada, destinándolo a la educación ambiental.

Federico Johow, vicepresidente de Aves de Chile y uno de los compradores, reclama que el Estado debe apoyarlos en administrarlo y protegerlo.

"Es una vergüenza que los privados deban asumir solos esta importante tarea", reclama Johow.

Desde que en 2002 la Unión de Ornitólogos de Chile (hoy Aves de Chile) alertó sobre su dramático descenso poblacional, el Estado ha adoptado escasas medidas. Los agricultores de Azapa siguen aplicando cada semana pesticidas químicos a sus tomates, la principal causa de la situación.

Nunca se puso en marcha un programa para sacar de Azapa al picaflor de Cora, su principal competidor. Tampoco ha habido un plan público para reforestar con especies nativas de las que obtiene su alimento y que son arrasadas por la agricultura tradicional.

Los escasos $10 millones públicos que se han invertido se han usado en estudios poblacionales de la especie que han servido sólo para ratificar el inminente peligro sobre ella.

En otras iniciativas particulares, la ONG BordeRío, con el entusiasta apoyo de escolares de colegios municipalizados de Arica, plantó en seis años dos mil arbustos chuvé en jardines de Arica y el lecho seco del río San José.

Sólo en una campaña obtuvieron recursos de Conama, señala el director de Borde Río, Claudio Huerta.

En el kilómetro 14, la parcela de María Teresa Madrid ha destinado parte de su propiedad al cultivo de flores ornitófilas, lo que ha permitido concentrar allí entre 50 y 100 ejemplares de picaflor de Arica, además de picaflores de Cora y del Norte.

La especie sólo se encuentra en Azapa y Chaca

Los estudios realizados por los expertos en Arica han esclarecido un aspecto muy importante: en ningún otro lugar del mundo existe el Eulidia yarrellii más que en las quebradas de Azapa y de Chaca, en la provincia de Arica.

Su número se reparte equitativamente en ambos valles, separados entre sí por 50 kilómetros de desierto. Pero con una diferencia importante.

A Chaca, de superficie más reducida y con menos agua, se ha demorado en llegar la agricultura intensiva, actividad cuyo desmalezado y pesticidas asoman como principales responsables de su extinción.

Con una mayor cantidad de arbustos silvestres, romerillos y chañares, Chaca es la más importante reserva alimenticia para el picaflor nativo. Además tiene otra ventaja. No ha sido colonizada por el peruano picaflor de Cora (Thaumastura cora), que le compite en el mismo nicho ecológico.

La masiva aplicación de malation en las campañas por erradicar la mosca de la fruta en Azapa causó una mortandad masiva de picaflores de Arica, que fue aprovechada por el de Cora, adaptado a ambientes intervenidos por el hombre.

Pero los altos precios del tomate comenzaron hace dos años a llevar, y en forma explosiva, los cultivos hasta Chaca.


EN CIFRAS

1.539
ejemplares se contabilizaron en censo del año 2003.

923
ejemplares se contabilizaron en censo del año 2006.

10
años, el plazo en que podría desaparecer la especie.

9
millones de pesos destinó la Conama para repoblar la parte alta de Chaca con especies vegetales de las que el picaflor se alimenta.
Noticia Fuente: http://www.avesdechile.cl/yarrellii.htm. Mauricio Silva