Información elaborada y distribuida por:
CENTINELA miembro de RAPAL-VE /RAP-_AL rapalve@telcel.net.ve
En la última edición, se resumió la legislación
sobre la liberación al ambiente de OMG vigente en la Unión Europea.
Esta edición contiene un resumen del vacío regulatorio en los
Estados Unidos.
Los Estados Unidos: Falta de Regulación
de Los OMG
Según Claire Hope Cummings, ex-abogado del USDA (United States Department
of Agriculture Departamento de Agricultura de los EE.UU.) bajo el Presidente
Carter, en centenares de lugares secretos en los EE.UU. se está sembrando
cultivos transgénicos experimentales que contienen fármacos, químicos
industriales y hasta genes humanos. A este tipo de transgénicos se les
llama “farma-cultivos” (“pharmacrops” en inglés
– y su uso: “pharming”.) Para tal propósito se ha modificado
cultivos claves para la alimentación como maíz y ya han ocurrido
casos de contaminación genética por estos cultivos. Señala
la falta de regulación en los Estados Unidos. En lugar de defender los
derechos a la no-contaminación de las victimas y hacer los productores
de OMG responsables por la contaminación genética de los cultivos
causada por los OMG, las cortes dan prioridad a los derechos de patente del
contaminador. El costo de retirar los productos contaminados (cuando sean detectados)
es pagado por la población. Un 90% de los consumidores quiere etiquetas
para alimentos transgénicos pero el gobierno se niega a requerirlas
Mucho antes de tener los productos, los fabricantes de los OMG tomaron medidas
para crear un clima regulatorio favorable a sus intereses. En 1986, Vicepresidente
George Bush (padre) se reunió con ejecutivos de Monsanto para discutir
la “desregulación “ de biotecnología. Cuando llego
a ser presidente, se anunció que los productos de la biotecnología
recibirían el mismo trato que otros productos y su desarrollo “no
sería entorpecido por reglamentos innecesarios.” Efectivamente,
se decidió no regular la biotecnología y se evalúa los
nuevos productos transgénicos utilizando leyes diseñadas para
tratar químicos y patógenos más no la manipulación
genética y sus productos. Se confía en la industria para informar
sobre los problemas que surjan, no existe monitoreo ni seguimiento de los impactos
de los OMG liberados, no existe ninguna obligación del gobierno de responder
a problemas reportados, ni de actuar frente la evidencia de problemas de salud
y ecológicos. En los Estados Unidos, rige el concepto de “equivalencia
sustancial” entre los cultivos y alimentos transgénicos y los no
transgénicos. Este concepto fue inventado para justificar no hacer estudios
y evaluación de riesgos.
Tres agencias son responsables por actividades con OMG y cada una opera bajo
sus propias regulaciones:
* La FDA (La Agencia para Alimentos y Drogas) estipula que nuevas sustancias
en los alimentos deben ser evaluadas y, en algunos casos, etiquetadas. No obstante,
se aplica el criterio GRAS (Generally Regarded As Safe – generalmente
considerados seguros) a alimentos nuevos y como alimentos transgénicos
son considerados sustancialmente equivalentes a otro alimento convencional,
son “GRAS” y exentos de estas evaluaciones y no requieren etiquetas.
* APHIS (Animal and Plant Health Inspection Service –Servicio de Inspección
de Sanidad Animal y Vegetal) es la agencia de la USDA que administra los ensayos
de campo de OMG de acuerdo con la normativa del Plant Pest Act (Acta sobre Plagas
de Plantas) que no contempla los riesgos involucrados con la liberación
de OMG y requiere una simple notificación para obtener el permiso. Existen
estándares mínimos de confinamiento biológico y ninguna
exigencia de evaluar riesgos ecológicos al no ser que el solicitante
indique que pueda ser necesario. El estudio de 8000 ensayos entregados al USDA,
reveló que en ninguno se hizo una evaluación de los riesgos ambientales.
* La EPA (Environmental Protection Agency) regula cultivos transgénicos
modificados para producir toxinas pesticidas como cualquier pesticida: por ejemplo
maíz Bt, que contiene toxinas Bt es un pesticida aunque sea para el consumo.
No obstante, se presume que Bt es seguro aun cuando se ha demostrado su toxicidad
para microorganismos del suelo y ciertas poblaciones de insectos benéficos.
Cummings cita el caso de Pioneer Hi-Bred que, en 2002 y 2003 pagó multas
por violación de los permisos para realizar ensayos con maíz transgénico
en Hawai y se le ordenó informar sobre los resultados y asegurar que
el cultivo no contaminara los cultivos de maíz de la zona. En 2003, la
EPA, después de revisar los resultados de los ensayos, y a pesar de que
sí hubo contaminación de los cultivos vecinos, dijo que la compañía
había cumplido con los requisitos. ¡La “razón”
fue que la contaminación ocurrió en campos regulados por la USDA
y por tanto, no era competencia de la EPA! La USDA supuestamente está
investigando el asunto. Mientras tanto, Pioneer sugiere a los agricultores que
no cultiven los cultivos que utiliza Pioneer en sus experimentos para evitar
que se contaminen. (Contrasta este vacío
regulatorio con la normativa de la Unión Europea donde quien quiere cultivar
OMG tiene que asumir la responsabilidad si contamina otros cultivos: se aplica
y el principio ético universal que el contaminador paga.)
Fuente: Farm News from Cropchoice, USA, http://www.cropchoice.com
Miércoles, June 11, 2003 -- CropChoice guest commentary)
Iniciativa Legal de Grupos en los EE.UU contra
Farma-Cultivos
Una coalición de ONG ha introducido una demanda contra el gobierno de
los Estados Unidos para prevenir más ensayos con farma-cultivos. Joe
Mendelson del Centre for Food Safety, (Centro de Seguridad de los Alimentos)
uno de los miembros de la coalición, explica que ha habido más
de 300 ensayos en lugares secretos en los Estados Unidos con este tipo de cultivos
que contienen proteínas humanas, hormonas de crecimiento, vacunas y enzimas
de uso industrial que nunca antes han estado presentes en el ambiente. No se
ha evaluado sus riesgos e impactos sobre las demás especies. Se planifica
utilizar las provisiones del Acta sobre Especies en vías de Extinción
para prevenir que la USDA (United States Department of Agriculture- Departamento
de Agricultura de los Estados Unidos) emita más permisos. “Un sólo
error y podríamos estar comiendo en nuestros cornflakes (hojuelas de
maíz) los medicamentos recetados para otras personas,” dice Larry
Bohlen de Amigos de la Tierra - otra ONG de la coalición. Los editores
de la prestigiosa revista Nature Biotechnology alertaron que las estrategías
actuales para confinar los genes no funcionan en el campo.” La Academia
Nacional de Ciencias de los Estados Unidos han alertado sobre los riesgos para
la salud y ambiente de los OMG, en particular que los productos bio-farmacéuticos
podrían entrar en los alimentos porque no existe regulación estricta
en los EE.UU.
Aún promotores de los transgénicos como la National Food Processors
Association (Asociación Nacional de Procesadores de Alimentos) recomienda
parar todos ensayos con farma-cultivos hasta que se imponga una legislación
fuerte para prevenir la contaminación y se pueda garantizar 100% confinamiento.
Dijó su vocero: “El riesgo es demasiado alto.” (¡
Evidentemente!)