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Transgénicos
Transgenicos al día: Transgénicos en el mundo

Noticias publicadas en la revista ENLACE Nº 77 / Julio 2007

Transgénicos

Unión Europea:
Discordancia entre ministros de Agricultura y Parlamento
El Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea abrió las puertas a la presencia de transgénicos en los productos ecológicos el 12 de junio de 2007, al aprobar una nueva norma. Esta permite que los productos ecológicos que contengan hasta 0,9% de presencia “accidental o técnicamente inevitable” de transgénicos puedan ser clasificados y etiquetados como ecológicos.
“Lamentablemente, la Comisión Europea y algunos gobiernos están interpretando este umbral como si se tratase de una contaminación aceptable, adoptando una actitud permisiva al respecto y cometiendo un grave error jurídico”, denunciaron las organizaciones ambientalistas Amigos de la Tierra, Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG), Ecologistas en Acción, Greenpeace, Red de Semillas y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. “La aprobación de esta norma significa en la práctica dar luz verde a la contaminación de la producción ecológica por transgénicos. Las normas de la UE deberían apoyar los esfuerzos del sector ecológico por mantener niveles de contaminación muy inferiores y permitir a los productores y distribuidores ecológicos mantener sus estándares actuales”, declararon.
La decisión de los ministros de Agricultura está en abierta contradicción con el Parlamento Europeo, que el 29 de marzo de 2007 votó en sesión plenaria una propuesta que no admite trazas de transgénicos en los alimentos ecológicos, fijando un umbral máximo de 0,1% de presencia de organismos genéticamente modificados.
En un comunicado, las organizaciones ecologistas internacionales señalaron: “Ahora que la UE ha declarado que la presencia de contaminación por OGM en productos ecológicos es aceptable, los agricultores ecológicos van a tener inmensas dificultades para mantener sus cosechas libres de transgénicos. La UE debe introducir urgentemente una legislación que proteja a los productores ecológicos y convencionales de la contaminación genética”. Destacaron, además, que “la agricultura ecológica tiene una creciente importancia social y económica, respondiendo a las exigencias de conservación del medio ambiente y alimentos de calidad de una amplia mayoría de la sociedad. Los consumidores eligen los productos ecológicos porque se cultivan de manera sostenible, sin usar pesticidas y completamente libres de transgénicos. Permitir la contaminación genética de los alimentos ecológicos, pone en serio peligro la supervivencia del sector”.
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Contaminación incontrolable
Una investigación desarrollada por la Universidad de Exeter, del Reino Unido, demostró que las distancias mínimas que deben separar los cultivos transgénicos de los no transgénicos deben ser mucho mayores a las estimadas hasta ahora. El estudio, financiado por el Consejo de Investigación en el Ambiente Natural (NERC, en inglés), fue publicado en la revista Ecological Applications (1).
Los investigadores analizaron datos sobre la velocidad y dirección de los vientos obtenidos en estaciones climáticas en diferentes puntos de Europa, para prever el movimiento del polen en el aire. Y llegaron a la conclusión que el polen podría contaminar campos vecinos en tasas dos a tres veces mayores de lo que se pensaba originalmente.
Los estudios mostraron que la polinización a través del viento en el maíz, canola, betarraga azucarera y arroz varía enormemente, de acuerdo con la orientación relativa de los cultivos. O sea, si el cultivo transgénico está ubicado a favor o contra el viento en relación con el cultivo no transgénico, considerando la dirección predominante del viento en el período de florescencia. Los niveles de polinización cruzada también pueden variar significativamente de un año a otro.
Diversas investigaciones han demostrado que el polen transgénico puede fertilizar cultivos tradicionales en un radio de más de 16 kilómetros. El gobierno inglés proyecta fijar una distancia mínima de 110 metros para separar el cultivo de maíz transgénico del no transgénico. Pero según el estudio esta distancia debería ser 7 a 8 veces mayor para mantener la contaminación en el límite de 0,9%, de acuerdo a la máxima permitida en Europa para los productos no transgénicos.
Según Martin Hoyle, jefe de la investigación, en la medida en que aumenten los cultivos transgénicos la contaminación de otros cultivos será inevitable.
La dispersión del polen por el viento es sólo uno de los factores que provocan la contaminación. Agricultores de varios países están sufriendo los efectos de la contaminación que ocurre en el transporte y almacenamiento de la producción, como también la contaminación de las mismas semillas. Otra fuente recurrente de contaminación son las plantas que persisten y crecen en campos no transgénicos, pero donde anteriormente hubo cultivos transgénicos.

(1) Ecological Applications - Volume 17, Issue 4 (June 2007)
Article: pp. 1234-1243
The Effect of Wind Direction on Cross-Pollination in Wind-Pollinated GM Crops
Martin Hoyle and James E. Cresswell
School of Biosciences, University of Exeter, Exeter EX4, 4PS UK
Fuente: Por un Brasil Libre de Transgénicos Nº 348, 6 de junio 2007.
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Caída de la papaya GM hawaiana
La papaya transgénica con resistencia al virus ringspot fue introducida en 1998 en Hawai. Casi 10 años después, todo indica que ha sido un fracaso comercial y que ha llevado a la industria de la papaya en la isla al colapso. En los primeros años se incrementó la producción, pero el precio por kilo bajó. Desde el año 2001, la producción ha venido cayendo. En 2004, la cosecha bajó a 15,5 millones de kilos, menos que la producción de los 90. En el 2005, la producción volvió a caer en 12%. Sólo se cosechó 13,6 millones de kilos.
El valor bruto más alto de los cultivos de papaya fresca se alcanzó en 1997, el último año en que sólo se sembró papaya no transgénica. En 1995, el valor bruto de los cultivos de papaya hawaiana era de US$ 22 millones (ajustado a la inflación). Ahora, este valor ha bajado a la mitad, pues su valor es de US$ 10,9 millones. Hace 10 y 20 años, el área sembrada con papaya era el doble de la actual. Como promedio, los agricultores reciben menos del 35% por kilo de su fruta en relación a lo que recibían antes de la era de la papaya GM. En 1997, los agricultores recibían 1,23 dólares por kilo. En 1998 este valor bajó a 0,89 dólares por kilo, porque los compradores tradicionales de la papaya hawaiana rechazaron la fruta. Las exportaciones al Japón cayeron de $10,3 millones en 1997 a $ 4,6 millones en el 2005.
Junto con la caída en los precios de producción, el área cultivada también ha disminuido. Los promotores de la papaya GM frecuentemente citan estadísticas diciendo que el 60% del área sembrada con papaya es genéticamente modificada, pero hay que preguntar, ¿el 60% de qué? En el 2004, sólo 500 hectáreas fueron cosechadas, lo que significa un 42% menos de lo que se sembró en 1998, y aun menos de lo que e sembró en 1979. En el 2005 el área creció de manera modesta (587 ha) y la producción bajó. De acuerdo a las estadísticas de agricultura nacional, el número de agricultores que producen papaya bajó de 262 en 1998, a 205 en 2005.
A pesar de las evidencias presentadas en estas estadísticas del Departamento de Agricultura de EE UU (USDA), la industria biotecnológica y sus aliados insisten en que la papaya GM ha sido un éxito.
En realidad, la ingeniería genética ha contribuido de manera significativa a acelerar la caída de las papayas hawaianas. A partir de la adopción de la papaya GM, el mercado de la papaya hawaiana se dividió en tres sectores: orgánica, convencional y transgénica. Las dos primeras tienen los mejores precios en el mercado. Por ejemplo, en noviembre de 2005 un kilo de papaya orgánica costó $3,20 en contraste con $0,99 del kilo de papaya GM. A pesar de ello, para los agricultores orgánicos y para aquellos que quieren llevar a cabo un tipo de agricultura más sustentable, la papaya GM ha sido una fuente de problemas. La carga que tienen que enfrentar para defenderse de la contaminación del polen procedente de la papaya GM ha sido enorme e injusta.
La industria de la papaya en Hawai tiene un producto que los consumidores no quieren, y enfrenta además una fuerte competencia del sudeste de Asia y de América Latina. La papaya mexicana por ejemplo, se consume más en Estados Unidos que la papaya hawaiana.
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¿Qué cantidad de toxina tiene el maíz Bt?
En España, Greenpeace presentó el informe “¿Qué cantidad de toxina Bt producen realmente las plantas de maíz transgénico MON810?” en el que se demuestra la alta variabilidad del contenido de la toxina insecticida, denominada Bt, presente en los maíces transgénicos MON810 de la multinacional Monsanto. Este maíz se cultiva comercialmente tanto en España como en Alemania a pesar de la enorme oposición pública. Para realizar esta investigación, en ambos países se analizaron en 2006 más de 600 muestras de hojas de este maíz.
El principal resultado es que las concentraciones de toxina Bt en las plantas son altamente impredecibles y variables. Por ejemplo, las plantas de un mismo campo llegan a diferir entre sí hasta 100 veces. Además, la concentración de toxina es completamente diferente de los niveles ofrecidos por Monsanto cuando solicitó la autorización para comercializar este peligroso maíz.
El informe de Greenpeace refleja que no se conocen las razones de esta inestabilidad biológica de las plantas transgénicas. Podría deberse a factores genéticos (la construcción genética no es estable), ambientales (clima o condiciones del suelo), o a ambos. Prácticamente no existen estudios sobre el impacto de las condiciones ambientales en las plantas transgénicas, ni datos que muestren cómo evoluciona la concentración de toxina Bt en las plantas en condiciones reales de cultivo comercial.
“El estudio presentado por Greenpeace demuestra una vez más que los resultados del experimento de los transgénicos a escala mundial son impredecibles”, afirmó Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace.
El estudio se presentó a un grupo de expertos alemanes, el cual coincidió en la valoración de que es urgente que la Unión Europea y los estados miembros establezcan métodos uniformes para analizar el contenido de toxina Bt en estos cultivos.