En las dos últimas décadas el impacto del uso
de las sustancias químicas en el ambiente y la salud ha recibido una
mayor atención por parte de los organismos internacionales y algunos
gobiernos. Esto ante tanta proliferación de sustancias químicas
peligrosas con fines agrícolas e industriales en el planeta, diseminándose
libremente y causando serios problemas a los diversos ecosistemas, era necesario
tomar medidas políticas y técnicas para reducir sus riesgos en
el ambiente y la salud.
La existencia de miles de formulaciones químicas, con
efectos desconocidos para la salud y el ambiente hizo que las Naciones Unidas
a través de sus programas iniciaran acciones concertadas para establecer
mecanismos normativos internacionales y cronogramas para regular el comercio,
movilización y eliminación de una serie de sustancias químicas
peligrosas. En la actualidad existen varias convenciones internacionales orientadas
básicamente a prevenir los riesgos del comercio, uso, manejo y disposición
final de los desechos tóxicos y productos químicos, ya sea utilizados
en la agricultura y la industria.
El Convenio de Basilea fue una de las primeras convenciones
internacionales orientado a resolver los problemas generados por la presencia
de toneladas de residuos tóxicos, donde se estableció la reducción
al mínimo de los movimientos transfronterizos de las sustancias tóxicas.
El Protocolo de Montreal, es otra de las convenciones mas importantes para proteger
la capa de ozono, donde se han establecido calendarios para eliminar a las sustancias
químicas que destruyen el ozono como los CFC y el bromuro de metilo.
De igual manera se cuenta con un Código de Conducta establecido
por la FAO para el uso y manejo de los plaguicidas y sustancias afines, donde
se establecen recomendaciones para manejar estos productos, los cuales podrían
se adoptados por los gobiernos en sus normas nacionales; actualmente este Código
esta en proceso de revisión.
Otra convención internacional que ha sido suscrito por
mas de 150 países es el "Acuerdo de Rotterdam" cuyo propósito
es supervisar y controlar el comercio de las sustancias peligrosas de origen
agrícola e industrial; esta Convención conocida también
como el Principio de Información y Previo Consentimiento (PIC) identifica
los plaguicidas mas peligrosos y sustancias químicas usados en la industria
para regular su comercio global.
Actualmente, esta en proceso de negociación
intergubernamental un acuerdo internacional para eliminar lo 12 Contaminantes
Orgánicos Persistentes (COPs), que incluyen compuestos químicos
industriales como PCBs, plaguicidas como el DDT, Aldrín y residuos industroiales
no deseados como las dioxinas. Este proceso de negociación se encuentra
en su etapa final, la penúltima reunión (INC5) se realizará
en Sur Africa en diciembre del presente año y la suscripción del
Convenio se realizará en Estocolmo el próximo año.
Como se puede observar estos instrumentos legales a nivel internacional
son marcos normativos muy importantes que contribuyen a la regulación
del comercio y uso de una serie de sustancias peligrosas; sin embargo su implementación
en cada uno de los países es limitado a pesar de haberlos suscrito. Una
de las mayores dificultades para implementar estas Convenciones son los intereses
económicos de los gobiernos , la falta de información oportuna,
el desconocimiento de las convenciones por parte de la ciudadanía y en
algunos casos la falta de voluntad política para adoptar y aplicar las
normas establecidas.
Por ello, no bastan los acuerdos internacionales para reducir
los riesgos de las sustancias peligrosas, es necesario que la ciudadanía
se involucre para hacer uso de estos instrumentos normativos en la defensa del
ambiente y su salud. No debemos olvidar que todas estas Convenciones están
orientadas a la reducción o eliminación del uso de las sustancias
peligrosas, pero, estas no se cumplen con facilidad en los países en
vías de desarrollo, donde aún se usan muchos de los productos
que están vetados en estos acuerdos internacionales.
RAPAL, ha considerado prioritario para los próximos años trabajar
en la difusión de los alcances de las Convenciones, en propiciar mecanismos
para facilitar su implementación a nivel de cada uno de los países
de la región y establecer mecanismos de acción ciudadana para
fiscalizar el nivel de cumplimiento de estos acuerdos internacionales.