Revista Enlace: ENLACE 61: Paraquat, agente de suicidio en los países en desarrollo
Editorial: Suicidios y Plaguicidas
Se estima que aproximadamente 798.000 personas murieron por envenenamiento intencional con plaguicidas en el mundo en 1999. Aunque no existen cifras globales sobre suicidios con plaguicidas en América Latina, las evidencias nos indican que es un problema creciente que merece la atención especial de las autoridades pertinente y requiere ser estudiado. Sobretodo cuando en determinadas regiones, de alto consumo de plaguicidas, desde hace décadas se aprecia un índice de suicidios más elevado que en otras, donde no se realizan actividades agrícolas.
¿Podría haber una vinculación entre exposición frecuente a ciertos plaguicidas y depresión? En el Cono Sur, en la región de Venancio Aires en el Estado de Río Grande do Sul en Brasil, un estudio estimó que el 80% de suicidios acaecidos entre 1993 y 94, ocurrieron en personas ligadas a trabajos agrícolas y dueñas de casa que habitaban en zonas campesinas.
En Centroamérica, en Nicaragua, a mediados de 2003, por ejemplo, se reportan un total de 695 casos de intoxicaciones agudas por plaguicidas, con un aumento de un 58% con relación al año 2002. De las 117 muertes por esta causa, 112 se dieron por suicidio. La mayoría son jóvenes mayores de 15 años que recurrieron a plaguicidas como arma para quitarse la vida.
En la región Andina, llama la atención las cifras que entrega el Hospital Vicente Corral Moscoso, de Cuenca, Ecuador. Según los datos del departamento de Estadística de ese hospital, se presentaron 124 intentos de suicidio de los cuales solo 68 sobrevivieron. La depresión destacó como uno de los principales motivos. La incidencia de intentos y casos de suicidio resultó mayor entre niños y jóvenes de 7 hasta 29 años.
Esta comprobado que dosis elevadas y únicas de organofosforados causan un trastorno significativo del sistema nervioso periférico y central, cuyo mecanismo tóxico ha sido suficientemente documentado (Gilman et al. 1980; Hayes 1982, entre otros) . Los trastornos que se observan con más frecuencia son depresión, confusión, intranquilidad, debilidad, ansiedad, irritabilidad, insomnio y pérdida de memoria. La evidencia sobre la existencia de alteraciones neuroconductuales latentes o persistentes viene del análisis de registros de casos y estudios epidemiológicos de campo con diseños de corte transversal.
También se ha observado que efectos sobre el sistema nervioso central pueden ser un factor importante de accidentabilidad. Existe evidencia de reportes de accidentes fatales o casi fatales en operadores de maquinaria agrícola y aviones fumigadores que involucran a los plaguicidas en la pérdida de conciencia o alteraciones en la velocidad de reacción.
No solamente plaguicidas organofosforados están asociados a depresión, también el herbicida 2-4.D ha demostrado tener efectos depresivos en ratas de laboratorio.
También se ha detectado que hay ciertos plaguicidas que se usan con mayor frecuencia como arma suicida, como es el caso del Paraquat, sobre el cual trata la sección Nudo Central de este número de ENLACE.